Holanda en bicicleta
Situado al noroeste de Europa y limitando con el mar del Norte, Holanda, o más concretamente, Países Bajos, es una de las zonas más densamente pobladas del mundo y uno de los estados más desarrollados. Está considerado un país modelo por haber conseguido un amplio consenso en decisiones importantes sobre temas controvertidos. Si de algo tiene fama Holanda, y sobre todo su capital, Amsterdam, es de ser un país liberal al cien por cien.
Pasear por las calles de la capital es sinónimo de multivariedad y multicultularidad. Una referencia importante de este lugar es la conocida Plaza Dam al frente de un Palacio Real, de estilo neoclásico y construido entre 1648 y 1655. El olor de la variedad de flores que adornan muchos de los estrechos pasajes de la ciudad te harán olvidar por un momento que te encuentras en una urbe en plena efervescencia. Sus grandes avenidas están repletas de gentes de negocios, de edificios de oficinas y comercios tradicionales que se mezclan con algunos de los famosos coffeeshops y escaparates sexuales, que tambien dan fama a esta ciudad. La mayoría de ellos los encontrarás en el llamado Barrio Rojo, primera atracción turística a traves del recorrido de alguno de sus más de 160 canales.
Aunque aquí esta permitido el consumo de drogas blandas, Holanda es un país estrechamente ligado al respeto de la ley. De hecho, otra de sus ciudades importantes, la Haya es todo un símbolo en este sentido. Alberga numerosos organismos judiciales de las Naciones Unidas. Visitarla puede ser interesante, no sólo porque ofrece la posibilidad de disfrutar de más de siete siglos de historia, sino porque al igual que Rotterdam o Amsterdam, tiene playa, una buena opción si nos hemos cansado de ver los inmensos campos de tulipanes, narcisos y jacintos de los que gozan sus habitantes.
Ademas de los Parques Nacionales de Kennemerland, el de Veluwezon o el de Groote Peel, también son conocidas las islas del norte del país, como Vlieland, Ameland o Terschelling. Todos estos lugares, son auténticos templos para la contemplación de la naturaleza en un estado altamente preservado.
Dependiendo del tiempo con el que nos hayamos planteado el viaje, visitar el resto del país será pan comido. El transporte en los Países Bajos es muy bueno y desplazarse casi a cualquier pueblo o ciudad es muy sencillo. Los trenes son puntuales, cómodos y rápidos y salen con mucha frecuencia. Maastricht o Utrecht estarán al alcance de tu mano así como lo estará un trozo del famoso queso de Gouda, si te acercas a esta pintoresca ciudad de la que ha heredado el nombre.
Pero Holanda no es famosa sólo por sus productos lácteos, sin duda de estupenda calidad, pues degustar los principales platos de la cocina holandesa será todo una delicia. Sólo una recomendación: el rijsttafel, una típica invención culinaria, elaborada a base de arroz, legumbres estofadas u hortalizas con leche de coco. Y para beber… cerveza.
Pero si lo que buscas es la recreación constante nada mejor que acudir a alguna de las ferias y festivales que cada año acoge este país. Una de la de más solera, la de Deventer. Esta hospitalaria ciudad es una de las más viejas de los Países Bajos. Los comerciantes europeos de la época medieval ya acudían a ella para asistir a las ferias anuales. Y para los amantes de la artesanía autóctona, la porcelana de la localidad de Delft, de fama internacional y originaria del siglo XVII, gracias al comercio de la compañía de las indias de donde obtenían la porcelana china.
No puedes dejar el país sin haber visitado antes los monumentos de Alkmaar, al noroeste del país, un lugar histórico, con más de 400 construcciones. A su paso podrás visitar y disfrutar de uno de los grandes simbolos de Holanda, sus impresionantes molinos. Dedicados en la antigüedad a la harina, al drenaje y a otros menesteres. En tu viaje, esta es una visita obligada.